Días de ampliación

Me levanto y voy corriendo a la cocina a calentar agua para prepararme un té. Earl Grey esta vez. Mientras  infusiona voy a ver las copias que anoche dejé lavándose en agua tras un corto, pero desagradable, virado al selenio. Cambio el agua y las examino. Demasiado claras, pero cuando se sequen comenzarán a oscurecerse, así que mejor que estén claras. Es curioso como cambia la percepción de un día a otro. No tienen puntos blancos ni otras marcas que denoten polvo en el negativo, lo cuál a veces resulta imposible evitar. El contraste también será el perfecto cuando se sequen.

El té está listo. A las copias sólo le faltan un par de cambios de agua para eliminar todos los residuos de los químicos. Después tocará pegarlas en los azulejos y justo antes de que empiecen a despegarse irán a una superficie horizontal paraterminar de secarse. Mientras me bebo el té y pico algo voy pensando en otras fotos para ampliar hoy.

La fotografía química tiene esa parte de artesanía que la hace especial. Es puro trabajo manual con el que estás en contacto directo con lo que haces. Para mí esa es la diferencia más importante con el mundo digital. No estoy en contra de las nuevas tecnologías ni de la fotografía digital ni nada de eso, simplemente me gusta más trabajar de esta forma. Lo digital ha traido muchas ventajas, miles de personas se han hecho fotógrafos de la noche a la mañana y han entrado en la vorágine de comprar las últimas novedades en cámaras, objetivos y otros productos. Modelos de cámaras que se actualizan cada año o dos años. Hay que tener lo último para obtener la máxima calidad.

Prefiero seguir aprendiendo con mis métodos tradicionales. Medir la luz tranquilamente con mi fotómetro de mano. Descubrir la combinación más acertada de película y revelador para según qué foto. Cómo se ampliaría mejor ese negativo y con qué papel y revelador quedaría mejor. Qué virado darle. Me parece que estos procesos casi arcaicos tienen mucho más valor. Cada copia es diferente a la anterior y única, aunque parta de un mismo negativo. Precisamente la fotografía digital nos está llevando a “los de los químicos” a que se vea nuestro trabajo más cercano a las bellas artes que a lo que hoy día se denomina “fotografía”. Quizá sea algo parecido a lo que pasó en el mundo del arte cuando apareció la fotografía. En cualquier caso, no creo que salgamos perdiendo.

Se acabó el té, las copias se están secando.

Comments are closed.